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JUEVES SANTO

El Entierro de Genarín estrena recorrido en un Jueves Santo

La procesión más irreverente de la Semana Santa leonesa abandona este año la Plaza del Grano por las polémicas obras y parte del Mercado del Conde. Se espera una asistencia multitudinaria como en años anteriores.

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ileon.com  | 13/04/2017 - 09:46h.

Un año más se espera una afluencia multitudinaria al Entierro de Genarín, la cara más irónica e irreverente de la Semana Santa leonesa, que aglutina año a año a miles de 'devotos' en honor a la leyenda creada en torno al pellejero y borrachín Genaro Blanco.

Este año, por culpa de las polémicas obras en la Plaza del Grano, la procesión más gamberra partirá de la plaza del Mercado del Conde, con un recorrido continuando por la Calle del Conde Rebolledo, Calle Cascalerías, Plaza de Don Gutierre para enlazar desde allí con su recorrido habitual, incluyendo las tradicionales paradas en la Calle de la Sal, Plaza de la Catedral y Carretera de los Cubos. La cita, como es tradición, a partir de la medianoche.

El Ayuntamiento de León ha anunciado además un dispositivo especial de seguridad para proteger el entorno de la Plaza del Grano e impedir el macrobotellón habitual de todos los años, del que la entidad organizadora del Entierro de Genarín, la La Cofradía de Nuestro Padre Genarín se distancia todos los años recordando el carácter cultural y burlón del evento.

El Entierro de Genarín recuerda la figura de Genaro Blanco, un conocido jornalero leonés, que falleció en la noche de Jueves Santo del año 1929. Un grupo de sus amigos, los llamados cuatro evangelistas, acordaron realizarle un homenaje aprovechando la tradición picaresca española

Para ello se realiza un recorrido por el Cascto Antiguo de León que finaliza en el lugar del fallecimiento, atropellado por un camión de la basura. Llevan con ellos una corona de laurel de homenaje, previamente bendecida con orujo, y los alimentos fundamentales que atribuyen a Genarín: el citado orujo, el queso, el pan y una naranja.

La procesión fue prohibida en los años 50 y se retomó con la vuelta de la democracia. Desde entonces su crecimiento ha sido exponencial en cuanto a asistentes. Todos bajo algunos de los 'salmos' propios de la irreverente procesión: "Genaro, Genaro, es cojonudo" o el mítico "Cocacola asesina, el orujo al poder".

 

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