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'El Cine' de Villablino busca renovar su cartelera con su título más arriesgado: "Sobrevivir" a una pandemia

Seis meses sin actividad y sin previsión a corto plazo de poder abrir. Se trata de la situación más difícil a la que se enfrenta 'El Cine' de Villablino, la tesitura en la que se encuentran cinco de los seis cines rurales que quedan en León, la provincia que lidera este apartado en la Comunidad Autónoma.

El Cine Villablino sala coronavirus Covid-19 Laciana
El Cine, de Villablino, todavía no ha abierto sus puertas desde su cierre por el coronavirus. / Luis Álvarez
Luis Álvarez | 17/09/2020 - 09:00h.

Recién comenzado el verano empezó también el desconfinamiento del sector. Aseguraba la Federación de Cines de España (FECE), en una nota de prensa publicada el 26 de junio del presente año, que "el 80 % de las salas de cine de España vuelven a estar a disposición de los espectadores a partir de hoy", pues habían cerrado todas con la declaración del estado de alarma el 14 de marzo.

En esa fecha, en la provincia de León, solo abrieron los cines 'Odeón' de León y 'La Dehesa' de Ponferrada. Posteriormente, el 7 de julio abrió el cine 'Mary' de Cistierna y durante el mes de agosto, solo ese mes, el 'Paramés' de Santa María del Páramo.

En total, 14 de las 31 salas existentes en la provincia permanecen cerradas, algo más del 45 % del total

Entre el 20 % de las que no han podido aún abrir sus salas de butacas para los espectadores están 'El Cine' de Villablino, el cine 'Velasco' de Astorga, el 'Cine Teatro Municipal' de La Bañeza, los 'Multicines Coyanza' de Valencia de Don Juan (dos salas) y de nuevo el cine 'Paramés' de Santa María del Páramo, además de los cines 'Van Gogh' de la capital (8 salas). En total, 14 de las 31 salas existentes en la provincia permanecen cerradas, algo más del 45 % del total.

Información que facilita Verónica Moreno, la gestora actual de 'El Cine', que continúa con la saga familiar al frente del negocio y mantiene buena relación personal con el resto de empresarios del sector, un gremio en el que se conocen todos. Y que nos confiesa que aún no sabe cuándo podrá abrir, "lo más importante es ofrecer seguridad a los espectadores".

El Cine, de Villablino, todavía no ha abierto sus puertas desde su cierre por el coronavirus. / Luis Álvarez
El Cine, de Villablino, todavía no ha abierto sus puertas desde su cierre por el coronavirus. / Luis Álvarez

Este negocio, que gestiona como autónoma con una trabajadora que en la actualidad está en un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo), sigue acumulando gastos (contribución comunidad, seguros, reparaciones edificio, basura, agua y alcantarillado, luz, impuestos, gestoría, cotizaciones), sin un solo euro de ingresos desde hace ya seis meses. Me lleva a preguntarle ¿cómo se aguanta esta situación? "Como buenamente se puede, mi familia me ayuda, si no sería imposible".

Sin embargo, no se muestra muy pesimista y está convencida que podrán resistir, volver a abrir y seguir ofreciendo a los habitantes de Laciana la posibilidad de acudir a ver estrenos y películas en el cine. Un lujo al alcance de pocos en el mundo rural y que en León aún mantiene una cuota importante, siendo la provincia con más cines rurales de toda la comunidad autónoma.

Verónica Moreno, responsable del Cine Villablino. / Luis Álvarez
Verónica Moreno, responsable del Cine Villablino. / Luis Álvarez

Pasión por el cine

Esta mujer, que irradia optimismo, es especial. Ya hay que serlo para ser optimista ante al panorama empresarial en que se ve envuelta por la pandemia. A pesar de todo ni siquiera se plantea cerrar de forma definitiva. Como ya comentamos antes está completamente convencida que va a ser capaz a superar este "bache".

¿Qué la mueve y la ayuda en ese afán? La pasión por el cine que ha vivido desde niña en la familia. Siendo un bebé ya acudía con sus padres al cine 'Avenida', que Andrés, su tío, y Javier, su padre, habían comprado al anterior propietario del cine 'Muxiven' de Villablino junto al cine de Villaseca en 1980, que reformaron y rebautizaron.

La sala actual de Villablino es más moderna, cómoda y pequeña, con tan solo 169 butacas, que en estos tiempos de pandemia ha significado un factor negativo más

Una década después vendieron el viejo edificio para abrir la nueva sala, la actual, más moderna, cómoda y pequeña, con tan solo 169 butacas, que en estos tiempos de pandemia ha significado un factor negativo más. Pero que, en el discurrir habitual de la vida, es una oferta suficiente para la comarca. Y en las actuales condiciones, teniendo que mantener la distancia social, "vemos reducida nuestra capacidad de ofertar butacas hasta en un 70 %".

La situación hace inviable completamente la apertura. Nos asegura que abrir le originaría más gastos, "necesito contratar a dos personas, para taquilla y acomodador", lo que conllevaría más gastos, pudiendo ofrecer solo 50 butacas para los espectadores en cada sesión.

Tampoco ayudan en estos momentos las circunstancias generales del sector, con productoras y distribuidoras aplazando y retrasando estrenos, como es el caso de Disney, que ha decidido estrenar 'Mulán' en su propia plataforma digital. En España cabe destacar, nos comenta Verónica, "el caso de Santiago Segura, totalmente contrario", estrenando este verano su última película "Padre no hay más que uno 2".

Esta situación de negocio, con seis meses sin actividad, es uno de los más graves deterioros económicos que ha generado la pandemia de la Covid-19, por eso le pregunto por las ayudas con que cuentan para superar la crisis. "Ninguna".

El Cine, de Villablino, todavía no ha abierto sus puertas desde su cierre por el coronavirus. / Luis Álvarez
El Cine, de Villablino, todavía no ha abierto sus puertas desde su cierre por el coronavirus. / Luis Álvarez

Después, buscando información, he comprobado que el Gobierno central a través del RD 17/2020 articuló una serie de medidas de apoyo a sectores culturales, con 40 millones de euros destinados a cinematografía y artes audiovisuales, de los que algo más de 13 millones se destinaban a titulares de salas de exhibición.

Se trata de unas ayudas únicamente destinadas a cubrir los gastos generados por las medidas excepcionales derivadas de la pandemia para aquellas salas que reabriesen sus puertas, por lo que las salas que han permanecido cerradas solo han contado con la posibilidad de llevar a sus trabajadores a un ERTE, y ahora ya al paro.

El conocimiento de las situaciones particulares nos plantea dudas sobre la incoherencia en ocasiones del sistema, que por un lado alienta, estimula, promociona y ayuda a la creación cinematográfica (el año pasado 79 millones en ayudas directas, sin contar incentivos fiscales que lo elevarían hasta 139) y, sin embargo, apenas protege, cuando no abandona a su suerte, al primer peldaño de la cinematografía, los exhibidores: de poco van a servir las películas si no hay quien las exhiba, para que el público pueda disfrutar de esas historias contadas con imágenes y sonido, que es el cine.

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