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SANIDAD

Sanidad exigirá un alto nivel de capacitación a los nuevos médicos de cuidados paliativos

Sacyl quiere contar con 200 profesionales en cuidados paliativos pediátricos y formar a unos cien médicos y enfermeros de Familia al año en cuatro años

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Miriam Chacón / ICAL
S. Calleja/ ICAL | 23/09/2018 - 12:43h.

La Consejería de Sanidad quiere reorientar la asistencia sanitaria a los pacientes y familiares que se enfrentan a una enfermedad terminal,  y lo hará a través de un modelo integral con el que avanzar en prestaciones para aliviar su sufrimiento y mejorar su bienestar y calidad de vida. Un reto que dejará en manos de aquellos profesionales formados y con experiencia, con un elevado nivel de preparación y capacitación, que estrenarán la categoría de médico de cuidados paliativos que podría ver la luz este otoño.

Se trata de una demanda histórica de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), que sólo ha cristalizado en Andalucía, que servirá para dar respuesta de manera más innovadora y progresista a los pacientes, ya que concreta las funciones que deben desarrollar estos profesionales y, así, responder con la "máxima calidad y eficiencia" a la asistencia que demandan estos pacientes.

Es, también, un primer paso para certificar que quienes trabajan en este campo cuentan con una formación amplia y acreditada, dentro del reto de Sacyl de contar en el horizonte del año 2020 con al menos 200 profesionales con conocimientos paliativos pediátricos; formar a una media de cien médicos y enfermeros de Familia al año, y que todos los equipos de Primaria cuenten, al menos, con un médico y un enfermero especializado en cuidados paliativos.

El borrador del proyecto de ley consultado por Ical establece que a esta categoría podrá acceder cualquier médico especialista, y fija como funciones prestar asistencia sanitaria integral, individualizada y continuada, tanto de carácter preventivo como asistencial, docente, investigador o administrativo, y en general todas  aquellas actividades encaminadas a la mejor atención de los pacientes con patologías que precisen de cuidados paliativos. Esta atención la prestarán tanto en el domicilio del paciente como en el centro sanitario, y siempre garantizando la continuidad asistencial y la coordinación con el resto de los servicios/unidades del hospital, así como con los profesionales de atención primaria.

Formación de residentes

La creación de la categoría de médico en cuidados paliativos implica estrenar una especialización a la que Sacyl también quiere incorporar de manera paulatina nuevos perfiles, entre ellos enfermeros y psicólogos clínicos. De hecho, en su Plan de Cuidados Paliativos 2017-2020 prevé sumar esta materia en la formación de médicos, enfermeros y psicólogos clínicos residentes. En concreto, en las especialidades de Medicina Familiar, Oncología, Hematología, Psiquiatría, Medicina Interna y Geriatría. Además, persigue fomentar la investigación y generar grupos de trabajo multicéntricos, de modo que los proyectos sobre cuidados paliativos tendrán prioridad en las convocatorias.

Buenos resultados

El primer año de aplicación del plan, que cuenta con una inversión de 60 millones en cuatro años, ha supuesto ya el  nacimiento o ampliación de cuatro unidades de cuidados paliativos en Soria, Benavente, Zamora y Segovia, para lo que más de 500 profesionales han recibido formación avanzada.

También, está sirviendo para identificar a todos los pacientes, ya que muchos todavía se encuentra fuera de los circuitos protocolizados. De hecho, se estima que en Castilla y León tendrían que recibir cuidados más de 8.600 pacientes, de los que algo menos de la mitad, un 48,5 por ciento, es decir, unos 4.200, necesitarían atención de equipos con competencias avanzadas. Por estos motivos, la estrategia incide mucho en los profesionales de Atención Primaria, los primeros que entran en contacto con el paciente, para lo que fija un proceso asistencial integrado, un protocolo con pautas clínicas que sirve para homogeneizar procesos entre médicos de Familia y de Especializada.

Entre otras medidas, el documento incluye la elaboración de planes personalizados para cada paciente, en función de su patología y necesidades; apoyo a familiares; seguimiento y la atención en los últimos día. Fija, por ejemplo, pautas concretas tanto en la fase previa al final de la vida, como en la atención en los últimos momentos, desde el apoyo emocional, a la sedación, agonía y duelo, todo con pautas concretas bajo criterios clínicos.

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