Churros, consumiciones para llevar y suspicacias marcan el cierre no total de la hostelería en León

Pocas veces se han visto colas como las de este fin de semana en la conocida churrería de Santa Ana, manteniendo escrupulosamente la distancia.

“Tienes derecho a disfrutar”. Un gran cartel con esta frase está situado, bien a la vista, sobre la fachada de un conocido establecimiento hostelero del corazón de la capital leonesa, la plaza de San Marcelo, se ha convertido en la explicación de un curioso fenómeno que a pesar de la orden de cierre de bares, cafeterías y restaurantes por la pandemia sanitaria ha permitido ver no pocos de ellos sirviendo a tampoco pocos clientes, aunque sin servicio de barra ni de terraza.

En esta cafetería fue uno de los puntos donde este fin de semana llamó mucho la atención que en algunos momentos ciertos clientes podían adquirir un cóctel, un vino, una cerveza o un refresco, sacarlo a la calle y, a pesar de la mencionada prohibición, tomárselos tranquilamente en los escalones de la Plaza de las Palomas.

Una situación bien vista por unos, o al menos asumida sin mayores problemas, criticada por otros y ante la que la Policía Local, que tiene su cuartel a pocos metros, bajo el antiguo Consistorio, no adopto ninguna medida. Es más, algunos agentes aprovechaban por ejemplo en la mañana temprano del domingo a calentar su descanso con un café de este mismo local.

Con una estampa general de complimiento estricto por parte de la inmensísima mayoría de los establecimientos, lo cierto es que el primer fin de semana en el que fue efectivo el cierre ordenado por la Junta de Castilla y León sí dejó algunas estampas de cola en ciertos locales. Las más numerosas, sin duda, en las churrerías.

No había ninguna en la que no se congregaran, convenientemente separados y con mascarillas, decenas de clientes deseosos de un poco de normalidad recién frita. En la de Santa Ana, por ejemplo, la acera del primer tramo de la avenida José Aguado se quedó pequeña y había gente que tenía que bordear incluso la carretera.

En otros lugares, la Policía Local sí hacía escrupulosa ronda y seguimiento detallado del cumplimiento de los establecimientos abiertos, la mayoría por ofrecer no sólo café u otras bebidas sino, sobre todo, repostería o pan, artículos permitidos. Lo cierto es que el cuerpo municipal se limitaba a recordar las restricciones, que consideran que no en todos los casos parecen tan claras, sin que algunas 'licencias' que los menos se pudieran tomar fueran motivo de sanción.

En todo caso, el ambiente del fin de semana leonés sin aperitivo ni las míticas tapas de León fue un ambiente frío y mucho más solitario de lo habitual, con ayuda de un tiempo poco apacible y el amplio grado de cumplimiento de la ciudadanía de evitar en la mayor medida posible la vida social con amistades y amigos que no sean de convivencia y las compras innecesarias, tratando de someterse a un autoconfinamiento que todo el mundo espera que al menos sirva para que la creciente curva de contagios de la Covid se doblegue de una vez en esta segunda ola.

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